28 de marzo de 2010

Semana Santa


I


Parece que es la hora, y no es la hora.

Parece que está todo... y algo falta.

Parece que la alcanzo y es más alta.

Parece que se acerca, y se evapora.



Parece que amanece, y es la aurora.

Parece que es su voz, me sobresalta,

y siento que algo huye, algo salta

como una luz esquiva y brincadora.



Pero sigo esperando, que a mi modo,

en ese hueco de esperarla, todo

me sabe a la alegría del reencuentro.



Si en mi pulso ya late su latido,

¿qué será cuando, al ver que ya ha venido,

la semana de Dios me suene dentro?



II


Parece que ya estamos y no estamos.

Parece que es el día y no es el día.

Parece que traía y nos traía

un domingo de palmas y de ramos



y todavía el día no alcanzamos,

aunque nos parecía que venía,

aunque al mirar al lejos parecía...

Y por esa esperanza la esperamos.



Parece que la tengo, y no la tengo,

parece que en la mano la sostengo

pero en la mano yo no la dispongo.



¿Qué será cuando al fin se manifieste

estrenando una túnica celeste

y vista de celestes el domingo?



III


Parecía que nunca volvería.

Parecía que ya no se acordaba.

Parecía que el tiempo la alejaba

y que en el tiempo mismo se perdía.



Parecía que no nos conocía.

Parecía que ya nos olvidaba.

Parecía que poco le importaba

volver al mismo nido... Parecía.



Pero mirad al sol haciendo guiños

en los ojos sagrados de los niños,

donde se purifica la mañana...



Esperad, mis impacientes paisanos:

para tocar el cielo con las manos

nos falta solamente una semana.



***



Prefiero su cercanía,

siempre distinta y tan suya,

con el callado aleluya

que lleva cruzando el día.

Y va por donde solía,

tan yente como viniente,

y nota que de repente

el tiempo se le eterniza

en una cruz de ceniza

en el centro de la frente.



Miradla, diosa dormida

navegando por su sueño,

despreocupado, sin dueño,

pero con rumbo a la vida.

Miradla. Parece ida,

y se está haciendo adjetivo

siempre renovado y vivo

por el que la idolatramos.

Eterno estreno por Ramos

llevará por el olivo.




Texto: Antonio García Barbeito.- El tiempo de la luz.

Pregón de la Semana Santa de Sevilla 2010

Fotografía: tejedora

20 de marzo de 2010

El violinista de Mauthausen


En París, una pareja está a punto de casarse en la primavera de 1940, pero la Wehrmacht invade Francia y él, republicano español exiliado, es detenido por la Gestapo y enviado al campo de exterminio de Mauthausen. Ella colaborará con los servicios secretos aliados, dispuesta a cualquier cosa para salvar la vida de su prometido. Entre ellos, un ingeniero alemán que ha renunciado a su trabajo en Berlín para no colaborar con los nazis, se dedica a recorrer Europa con un violón bajo el brazo. Muy pronto, las vidas de los tres se entrelazarán para siempre. El violinista de Mauthausen es su historia.


A Andrés Pérez Domínguez, le surgió la idea para escribir esta novela cuando se encontraba en Viena, una mañana temprano en una estación de metro y vio a una pareja joven bailando un vals en el andén, sin música, ajenos a todo lo que ocurriera y como si no estuviesen allí. Finalmente, se le ocurrió que esta pareja estaría en París, en los jardines de Luxemburgo, concretamente en la primavera de 1940, cuando los alemanes invaden Francia. Él (Rubén Castro) es un republicano español exiliado, ella (Anna Cavour) es francesa. Están a punto de contraer matrimonio, pero a él (por sus ideales políticos), se lo llevan preso al campo de Mauthausen.
Seguidamente, aparecen dos personajes principales más. Robert Bishop –agente norteamericano de la OSS y que necesita de la ayuda de Anna para convertirá en espía, a cambio de ofrecerle información sobre Rubén- y Franz Müller –berlinés y bohemio, que deja de trabajar como ingeniero aeronáutico para no estar vinculado al régimen nazi, y se refugia en su violín-.

Hay tres clases de campos de concentración: de primera, segunda y tercera categoría. Mauthausen era de tercera (aquellos destinados a presos no recuperables y que tan sólo podrían salir por la chimenea del horno crematorio).
Ciento ochenta y seis escalones conducen a una cantera y, se dice, que en cada peldaño hay sangre de un republicano español.

Esta novela me ha colmado de momentos angustiosos e inquietantes, como el viaje en un tren de ganado de los presos, sin beber ni comer, salvo cuando salían del mismo a beber agua de un charco, la espeluznante muerte de Santiago, preso valenciano y amigo de Rubén, y por último, cuando el hijo de un oficial de la SS, recibió como regalo de cumpleaños una pistola y la escena trágica que quiso cometer con este artilugio.

La música juega un papel fundamental, pues el vals que interpreta Fran Müller, salva a Rubén de la muerte (el sonido le deriva al pasado, y el recuerdo hace acto de presencia).

Me produce asombro, cuando Rubén Castro abandona el campo de concentración, tras cuatro años, cinco meses y seis días, muy delgado, con el pelo canoso y se siente muerto –aunque se encontrase entre los supervivientes- mientras que otros compañeros perecieron.

El violinista de Mauthausen está lleno de amor, pasión, drama, traición, crueldad y, también, sirve de homenaje a los que padecieron el Holocausto. He disfrutado leyéndola.
Tras leer El síndrome de Mowgli y finalizar El violinista de Mauthausen, pude comprobar que el final también es abierto. Es una de las características del autor, y personalmente creo que este tipo de finales, ayudan al lector a crear su propio final.

12 de marzo de 2010

La "e" minúscula está de luto


Ocupaba el sillón de esta letra en la Real Academia Española y que merecidamente le otorgaron el 25 de mayo de 1975, Cuando pronuncio su discurso titulado "El sentido del progreso en mi obra".


Era y Seguirá Siendo para mi, uno de los novelistas más importantes del siglo XX. Comencé a iniciarme en sus obras en la escuela, Cuando la profesora de literatura nos recomendo leer "El Camino" (1950), por Tener un estilo narrativo directo y fresco, y que revela las andanzas de tres niños: Daniel el Mochuelo, El Roque Moñigo y Germán el Tiñoso. Mi padre, tras acabarlos de leer, me ofreció "Los santos inocentes" (1982)-donde permanecen entre mis recuerdos las figuras de Paco el Bajo y el "inocente" Azarías, con su "milana bonita". Recreaba días de cacerías naturalezas y con sutileza y concluí, al terminar de leerla, que es una novela del Sometimiento y la humillación de los perdedores, que se érigé, al mismo tiempo, en un alegato contra Los Poderosos ya favor de los desheredados, y "El hereje" (1998), que dedico a la ciudad que le retuvo, Valladolid, y que quedó transportada siglos más atrás, en la época de Carlos I.

Anoche, Cuando supe que su hija Comunico A LOS MEDIOS DE informativos Qué estaba enfermo y que muy bien Probablemente todo Sería Cuestión de horas o pocos días, pensé, Cuando las manos de la muerte Estaban un Escasos centímetros de las suyas, si estaria reflexionando sobre Aquella frase que escribió:



"Al palpar la cercanía de la muerte, vuelves los ojos a y el interior tu no encuentras más que banalidad, Porque los vivos, comparados con los muertos, resultamos insoportablemente banales".
Descanse en paz, que los que le conocemos Mediante sus obras, le seguiremos recordando.

"La novela es un intento de exploración del corazón humano a partir de una idea que es casi siempre la misma contada con diferente entorno". Miguel Delibes.


4 de marzo de 2010

La paz del comercio


"¡Cada día que pasas por aquí traer cosas más caras, Otto!". Eso es lo que le decían las mujeres que Salia de sus casas Cuando Otto, veterano de guerra y Lisiado tal vez, por una mina Escondida, detenía su camión y daba cuatro o cinco bocinazos. La verdad es que lo más nuevo que Llevaba el bueno de Otto en su camión no eran las mercancías entre China y los billetes de banco, Porque ya no había Bastantes ceros Para cubrir la Inflación y cada mes La Fábrica de la Moneda se dedicaba un imprimir nuevos billetes Con la efigie de ilustres patriotas con bigotes.
Pero eso era de La Paz, al fin y al cabo. La paz no es otra cosa que comprar y vender y protestar si las cosas son caras y hablar con el tendero y encargar todo aquello que nos Hará falta para al futuro. Pero el futuro no siempre Responde a lo que esperamos.

Otto dejaba el camión frente al almacén y al día siguiente ya lo encontraba cargado para volver a hacer la ruta habitual. La gente le Pedía cosas ordinarias y de pronto aparecían en la caja del camión cosas realmente extraordinarias. Sus clientes le pedían platos de loza, pero en la alacena de los platos sólo había escudillas de campaña. De Las mujeres de los pueblos le hacian encargos de ropas finas, pero ya sólo le quedaban camisas de color pardo y abrigos densos para abrazar sobre el frío. Los cazadores le pedían Munición para acabar con los zorros, pero siempre encontraba Otto extrañas cargas de pistolas y fusiles militares de asalto. "Cosas de los jóvenes", Pensaba. Al fin y al cabo, El sobreviviente de la batalla del Somme y de Verdun, Sabia Que El Mundo No Puede resistir muchas guerras seguidas y su camión que era el símbolo de la Paz del Comercio, Porque Mientras haya gente que quiera comprar y que gente quiera vender, la civilización acabará sosteniéndose.

Un día, a la salida del almacén, un guardia de los nuevos le advirtió de que un Otto ya no podia vender una cualquiera y que si se le acercaba un cliente con un Brazal con la estrella de David debía negarse a darle Ningún tipo de mercancía por más billetes de Marcos que le ofreciera. MESES DESPUES le advirtieron que su camión Estaba en muy buen estado Cualquier día y que se le acabaría el negocio y Debería Transitar por otras rutas. Así fue como Otto Tuvo que dejar de Acudir habitual al almacén y cargar su camión en un almacén del Ejército. Y así tambien como en vez de ir hacia el Oeste le mandaron al este Porque su patria Estaba a punto de invadir Polonia y los soldados necesitaban Avituallamiento de confianza, y ¡quién mejor que un veterano de la I Guerra Mundial para dar confianza A LOS jóvenes soldados del Reich!

En cualquier caso, Otto no se separo del camión ni en las condiciones más duras. Sobre la caja de aquel camión generales ya llevo un Condenados a muerte. Sus ruedas pisaron el barro de la estepa rusa y las arenas del norte de África. Ya en la retirada de todas las Retiradas Volvió a circular por las carreteras desiertas de la derrota. Y allí se encontró con Algunas de sus antiguas clientas de cuando la paz Parecía posible. Se detuvo en el pueblo de siempre, dio cinco o seis bocinazos, salieron las mujeres de menos siempre con hijos y con menos maridos, Fueron A sus huertos y Le Dieron un Otto sus Cosechas para que fuera por ahí un venderlas Cuando llegara, por fin , la verdadera paz.

Texto: Joan Barril

28 de febrero de 2010

George Gershwin.- Un americano en París


Hijo de un matrimonio ruso emigrado A LOS EEUU - era Gershovitz el apellido familiar - su infancia transcurre en diversos barrios neoyorquinos, como Harlem, en donde en aquellos tiempos el jazz Se estaba dando un conocer. De vocación autodidacta, a doce los años se defendía admirablemente bien en el piano por lo que su padre le anima A que estudie en serio. Su primer Fue profesor Charles Hambitzer que, aparte de enseñarle piano, le jeinimeni en teoría musical, armonía e INCLUSO orquestación. Aunque George Inició la carrera de Comercio en 1914, También a Instancias de su padre, ni nunca abandono la música y Llego a componer alguna cancioncilla. Además, se coloco como pianista Modesto en Tin Pan Alley para sacarse unos dólares.



En 1916 publica su primera canción y Al año siguiente Actúa como pianista en Broadway. El éxito de sus canciones le abre las puertas del teatro de la ciudad de Fox, que lo contrata como pianista, por lo que abandona el Establecimiento del humilde barrio de Tin Pan Alley. La familia Harms También le contrata como compositor de canciones y en 1918 estrena en Broadway su primera comedia musical, La Lucille, Con enorme éxito. También las Naciones Unidas Compon Cuarteto de cuerda que tardará treinta años en ser estrenado. Con tan solo 21 años, Gershwin Parecía lanzado al éxito. En 1919, el músico toma contacto con el show anual de los EscándalosOtros, de Jorge Blanco, para quién escribe Numerosas canciones en un estilo que pretendia imitar jazz. Paralelamente, mini estrena una ópera - una duración de 25 minutos - TITULADA Blue Monday Blues. En 1923 Se ofrece un concierto en el Aeolian Hall formado por piezas de música clásica y jazz que Tuvo un éxito tan extraordinario que demostró un más que probable maridaje entre ambos tipos de música. Como consecuencia, Gershwin a se le encarga escribir un concierto que precisamente mezclase con el jazz lo puramente clásico. Como el compositor Estaba Aún muy poco versado en lo relativo à formas musicales, escogió la arquitectura libre de la rapsodia y así, en febrero de 1924, su interpretación magistral Rhapsody in Blue En un concierto que incluía música de Schönberg y Elgar y al que asistió Stravinski. El éxito descomunal y Fue el genio de Gershwin se confirmo no ya sólo en el mundo del espectáculo, Sino También en el de la música clásica.



En 1925 estrena tres revistas en tres Distintos teatros de Broadway, el Y también sensacional Concierto para piano, Una extraordinaria síntesis entre lo clásico y lo jazzístico. (Adelgacemos que este aspecto Fue alcalde de la aportación de Gershwin al mundo de la música). El compositor no se duerme en los laureles ante el magnífico éxito de este concierto y en 1926 nos OFRECE Oh, Kay!, que arrasa. También, en una faceta más clásica, Compone sus maravillosos Preludios. Gershwin nunca descuido su formación musical, estudiando Continuamente para perfeccionar su oficio. Sin embargo, en 1927 fracasa con Strike up the Band, Con una sátira fuetes matices políticos, pero se recupera con Funny Face y Rosalie. Fue entonces Cuando vio el momento de viajar a Europa y Consecuentemente pone rumbo a París, donde intento infructuosamente que Ravel, Milhaud o Prokofiev le impartiesen lecciones. (No es que no ofrecérselas Quisieran, sino que comprendieron que era una empresa del todo imposible dadas las peculiaridades compositivas de Gershwin). Tuvo la oportunidad de Conocer a Alban Berg, quién le animo a seguir con su música original. Fruto de aquel viaje, en 1928 estrena en Nueva York una de sus mejores y más conseguidas obras, Un americano en París, Vuelve Aunque fracasar con un Treasure Girl.



En 1930 retoca la denostada Strike up the Band También Compone y Girl Crazy, Constituyendo las dos con sendos éxitos. Era la época de la depresión económica norteamericana y el público Solía acoger muy bien la comedia y la sátira. El cine, reconvertido en un sonoro Aquellos años, le tienta pero no acaba de sentirse satisfecho en ese mundo. Durante un viaje a Cuba estrena la famosa Obertura Cubana En un estadio ante más de 20,000 personas conoce Y también un Joseph Schillinger, una especie de embajador artístico de la URSS, quién Va a influir a partir de ese momento decisivamente en Gershwin. En 1932 se produce el estreno de Let'em Eat Cake, una sátira política que no Tuvo éxito pero que contiene una de las canciones más famosas del compositor, Mío. Ese mismo año empieza a escribir los primeros números de lo Que Será su gran e inmortal obra maestra, Porgy and Bess.



En 1933 compone, Atendiendo a los consejos de Schillinger, las Variaciones I got Rhythm, Una obra de gran interés musical. Pero Gershwin ya solo Tenía en mente el libreto de Du Bose Heyward y su propio hermano Ira habían escrito para Porgy and Bess. El compositor se lo tomo tan en serio que INCLUSO efectuo un viaje a Carolina del Sur junto a Heyward para estudiar sobre el terreno la realidad cotidiana y Folklórica de sus personajes, no hay nada Difícil resultándole intimar con gente tan DISTINTA de la que acostumbraba A TRATAR EN El mundillo teatral neoyorquino. Finalmente, el 30 de septiembre de 1935 se estrena Porgy and Bess, la Mayor, obra maestra del compositor, enteramente supervisada por Schillinger. La obra encumbra una Gershwin Como Un compositor Indiscutible Dentro de la historia de la música. Tras el apoteósico estreno, el compositor proyecta escribir otra ópera, más música sinfónica, de cámara E INCLUSO coral. Pero lamentablemente todo aquello se habría de cortar abruptamente. Una serie de trastornos le hicieron Visitar a un médico Cuyo diagnóstico Fue Del todo desolador: Gershwin sufria un tumor cerebral maligno. Casi sin tiempo A UNA reacción desesperada, Gershwin imprevisiblemente Fallece el 11 de julio de 1937, en plena madurez creativa. Su muerte es un caso lamentable de una interrupción artística Semejanza de otros tantos compositores como Mozart, Schubert, Mendelssohn, Pergolesi, Arriaga, Wolf o Alban Berg.



Gershwin fue un compositor ecléctico que escribió tanto música como música popular "seria", el alcalde de su Aunque VIRTUD Fue la extraordinaria fusión Qué hizo de Ambas corrientes. Su música es deliciosamente fresca, chispeante y no adolece de peligrosos amaneramientos. Supo Introducir con Maestría en las obras más "serias" los punzantes ritmos jazzísticos y el estilo melancólico e inconfundible del blues. Pero además se resolvió como un melodista formidable, con unas creaciones que pegadizas Al Instante resultaban familiares para el público y que se convertían, en la Mayoría de los casos, en grandes éxitos.



OBRAS

-- 2 Óperas, Blue Monday/135th calles y Porgy and Bess
-- 19 Musicales, Destacando Lady Be Good, Funny Face y Crazy Girl
-- 6 Películas y espectáculos musicales
-- Obra orquestal Diversa piano y para orquesta, destacando Rhapsody in Blue El Y Concierto para piano
-- Un americano en París, Obertura Cubana, Variaciones sobre I Got Rhythm
-- 3 Preludios para piano
-- 150 Canciones




¿Por qué esta entrada? Hace algunos años, un día del mes de febrero, asistí A UN Teatro de la Ciudad para escuchar la obra que veréis a Continuación. Anteriormente la conocía, pues la vi en televisión y no quise perder esta oportunidad. Espero que os guste.

25 de febrero de 2010

Discusiones


“Amigos pocos, y con los dedos de una mano”, decía mi abuelo entre los numerosos consejos que me dio en el transcurso de su vida. Si me los decía, era porque se los aplicó y siempre conocí –y conozco- a gente que habla bien de él y no lo contrario.

La frase del principio la cumplía al pié de la letra. Desde niña tenía pocos amigos; me sentía bien y así hasta hoy. Con esto no quiero poner en el punto de mira a personas que tienen bastantes amigos, pues lo respeto.


A una de mis amigas la conocí en mi primer día de trabajo y primer empleo, valga la redundancia. Ese primer día se engloba entre los más nerviosos que he tenido, principalmente por cómo estaría desempeñando en esos momentos el trabajo. Una chica me notó nerviosa y me tranquilizó –anteriormente, al acudir al servicio, vi chicas que lloraban en los pasillos, lamentándose que no estaban haciendo bien su trabajo-. Se lo agradecí.
Días más tarde, coincidimos almorzando en el comedor del trabajo y, en nuestras conversaciones, pudimos comprobar que teníamos un amigo en común. También me presentó a su marido, pues la llevaba por las mañanas muy temprano al trabajo (comenzábamos a trabajar a las ocho) en coche. De sus hijos, de los que tanto me hablaba, los veía cada mañana en la parte trasera del coche dormidos. Sentía lástima que los despertaran sus padres en la madrugada para acudir a la guardería, pero vivían en el campo y se desplazaban a la ciudad. Estuve pocos meses en la empresa, aunque éramos muy amigas, ambas no queríamos recordar el día que prescindieron de algunas compañeras, entre ellas yo. Mantuvimos el contacto telefónico y también nos veíamos en frecuentes ocasiones. Con ella he compartido durante estos años desde el embarazo de su tercer hijo, bautizo, fiestas de cumpleaños,… hasta que la despidieron del trabajo.
Se encontraba, al igual que yo, demasiado harta de que desde entonces no estuviera demasiado tiempo en las empresas que la contrataban, a pesar de su buena conducta, responsabilidad y generar buen ambiente en el trabajo, así que decidió dedicarse a opositar. Llevaba un mes más que ella opositando y le presté libros y apuntes, pues quería opositar a lo mismo que yo. Cuando estamos las dos solas, podemos hablar de muchas cosas, con tranquilidad, pero hay veces que acude el marido con ella y siempre propicia las discusiones entre ambos. Al “chocar” los dos con el tema que se esté hablando en ese momento, discuten sin parar y yo, en medio de ellos. Al principio pensaba que las discusiones pasarían pero no ha sido así. Podría nombrar muchas situaciones como ésta pero me quedo con dos: el mes pasado quedé con ella para prestarle unos libros que necesitaba; íbamos a tomar un café para entregárselos y hablar, pero finalmente no pudo y, cuando van a su casa de campo pasan por donde resido. Finalmente vino en coche con el marido y los hijos a recogerlos. No hablamos demasiado, pues él aparcó el coche en doble fila, debido a que no había lugar por donde hacerlo, así que también aproveché para entregar unos regalos que les compré a sus hijos. Mientras los niños abrían los regalos y jugaba con ellos, el matrimonio estaba detrás de mí discutiendo. Tenían pensado mudarse a la ciudad y el motivo que lo suscitó fue el cambio de centro de salud para llevar a los niños, una vez que se produjese la mudanza.

Con la climatología, estaban esperando un día soleado o que, al menos, no lloviese, así que se produjo la mudanza la semana pasada. Me pidieron ayuda y así lo hice.
Un par de días después me llamó ella para mostrarme la casa con la decoración finalizada y así merendar. Dijo que, si no me importaba, el marido se podría quedar una hora con los hijos e irnos a tomar café y después me enseñaría la casa. Acepté, pero de fondo escuchaba al marido contradiciéndola, así que finalmente quedé en desplazarme a su casa. Esa misma tarde, entré en una confitería y compré dulces para la invitación que me hizo. En el camino, pensaba que seguramente habría discusiones. Y así fue. En esos momentos estuve a punto de indicarles que no discutieran, pero a buen seguro me increparía –él- que no me meta donde no me llaman, así que guardo la compostura, cuando, desde el primer día que les veo discutir, no me siento cómoda.


Realmente siento temor muchas veces cuando quedamos para hablar, sobre todo en persona, porque, aunque crea que vendrá ella, está presente su marido. Como escribí antes, me siento bien (y lo noto también en ella) cuando ambas estamos solas, o con los niños inclusive, pero no cuando él está presente.
Dicen que discusiones tienen que haber en los matrimonios, pero ¿tantas como las que presenciado entre ellos? A veces me pregunto si discutirán tanto cuando se hallan solos o con los niños en casa, con sus padres,…

14 de febrero de 2010

Tarta por San Valentín y algún recuerdo más



Ayer, en la pescadería del supermercado, tras coger número y esperar a que llegara mi turno, me di cuenta de repente, entre las personas que se encontraban en la misma situación que yo, a Luis, un profesor que tuve en uno de mis años de instituto –quién lo diría, pues el año que viene, se cumplen veinte años en que comencé-. Nuestras miradas se cruzaron cuando le vi y asocié en menos de un segundo de quién se trataba; retiré la mirada, aunque creo que el sí supo quién era, después de tantos años. De repente, quizás por la música de fondo del establecimiento, –muy acorde con San Valentín- y porque muchos esperábamos que la dependienta pulsase el botón que cambia el número que aparece en la pantalla y, posteriormente dijera el número que se refleja en la misma, empecé a recordar cuando él fue mi profesor y algo que mucho tuvo que ver con la fecha de hoy.

En aquellos años, Luis, que impartía clases de Contabilidad, era un hombre que se cuidaba bastante bien, aunque algunas veces se dejaba barba de dos días y esto le resultaba atrayente a muchas alumnas, excepto a Margarita y a mí. A principios de curso, al no conocer a nadie, iba sola desde casa hasta el instituto; conforme pasaban los días, se crearon varios grupos en clase y había una chica, Eva, que vivía cerca de mi casa y, como pasaba por ella, le pedí que, por favor, se llegara para recogerme e ir juntas. Así lo hicimos y, cada mañana, en nuestro caminar, pasaba por nuestro lado Luis con una moto que me dejaba sin palabras. Eva suspiraba por Luis y le dedicaba piropos mientras le veíamos desde la lejanía, y yo le decía que lo mejor era su moto, de marca
Honda. Desde el principio, el profesor era muy creído, chulo y le gustaba hacer bromas para que se las riéramos y Margarita y yo no le hacíamos caso.
A Margarita y a mí, quien nos gustaba era el profesor de Informática. Se llamaba Fernando. Este era muy alegre, simpático y bondadoso, aunque comprendiésemos que cuando tenía que dar un toque de atención si la clase estaba alborotada, lo hacía. En lo único que siempre me percaté es que un zapato lo llevaba roto; inclusive pensaba si se había dado cuenta y cuándo traería unos zapatos nuevos. Finalmente los trajo, aunque mucho hubo que esperar. En el descanso entre el final de una clase y el comienzo de la clase de Informática, Margarita y yo nos íbamos al baño para ponernos pintalabios, recuerdo que este era de un color natural, inclusive a veces añadíamos brillo labial.
La clase estaba compuesta por chicas y chicos, pero la voz cantante de las chicas se llamaba Sandra, y era capaz de hacer cualquier cosa con tal de conseguir buenas notas.
Un par de días antes de San Valentín, los profesores y la dirección del instituto, acordaron poner un buzón, hecho de cartón en el hall del instituto, para introducir cartas, no sin antes poner el nombre del destinatario. En los descansos entre clases y recreos, estaban repletas de alumnos las barandillas de las dos plantas del instituto, pues en ellas, se veía bien quién echaría una carta en el buzón. La reacción de los que contemplaban todo esto era silbar. Dichas cartas, serían repartidas el mismo catorce de febrero en el aula que correspondiera al destinatario.
Sandra y las demás seguidoras de Luis, tuvieron la idea de escribirle una carta en la que cada una llevase pintalabios, estampase su beso en un folio escrito, y debajo de la señal de carmín, indicaba el nombre de la alumna de la que procedía. Una de ellas me llamó para que participara, y mi respuesta fue un no rotundo. No lo esperaba, insistió, pero no accedí.
Días más tarde, cuando en el horario tocaba clase con Luis, agradeció a las chicas que le enviaron la carta, aunque bien se dio cuenta de que Margarita y yo, no habíamos contribuido. A partir de ahí pensaba que Luis me tenía manía, pues si antes obtenía notables en Contabilidad, a partir de lo ocurrido desde entonces, me ponía un cinco. Siempre pedía una revisión de examen y en una de ellas me dijo si no me daba vergüenza aprobar por los pelos. Por lo menos reconocía el error en la corrección y alcanzaba notas cercanas al siete.


Todo esto fue lo que pensé hasta que él dijo “¡Yo!”, pues era su turno. Le observ
é brevemente y bien pudiera estar cercano a los cincuenta años de edad, algo más de barba y barriga (a comienzos de los años noventa estaba plano). Mientras era su turno, se acercaba a mí y se alejaba un poco, hasta que llegó mi turno y se marchó. Cuando la pescadera me atendió, fui en busca de la vitrina donde estaban los quesos y pude ver de reojo que pasó dos veces por mi lado. Qué pesado, pensé. Menos mal que no coincidimos en la caja porque hay dos situadas en diferentes lugares.

Al terminar el chico de la caja en pasar todas las cosas por la cinta y yo estaba a punto de pagar la cuenta, me dijo:
_¿Quiere una tarta con forma de corazón para el día de San Valentín?
_ Entiendo que usted tenga que venderla, pero no creo en ese día.

Que conste que respeto a los que lo celebren hoy y desde hace muchos años. Y además, ¿qué hago con una tarta si en casa tenemos dulces que a veces, de no comerlos todos, se ponen duros?