2 de abril de 2009

No se lo digas a mamá


Me gustaría saber la identidad de los nueve expertos en los que la ministra Bibiana Aído se escuda para defender que una niña de dieciséis años puede abortar sin consultar con sus padres. Me gustaría saber de qué son expertos y si son padres y madres. Me gustaría saber en qué se fundamentan para decir que dejar tan dramática decisión en manos de una adolescente aterrada es lo mejor para ella. Me gustaría saber si se han parado a pensar que esa criatura, tras mantener una relación sexual precipitada, va a empezar a sufrir lo que la literatura científica ya ha diagnosticado ante un aborto. El síndrome de aborto reúne quince síntomas psicológicos que van desde la angustia al sentimiento de culpabilidad, la ansiedad, los terrores nocturnos, la depresión, los trastornos de alimentación o de la vida sexual. Síntomas que pueden llegar a aparecer, dicen los psicólogos de la Asociación de Víctimas del Aborto, incluso años después de haber abortado. Me gustaría saber con qué valor lanza la joven ministra Aído, con una sonrisa, como quien anuncia un anticonceptivo novedoso, que una niña de dieciséis años está tan capacitada para abortar como para casarse. Una niña de dieciséis años no está capacitada para abortar ni para casarse, por mucho que se esté normalizando lo que son parches en la vida. Una cosa es que lo haga y otra bien distinta la sacudida que la vida le da a una adolescente casada, quien sale adelante gracias a los apoyos de la familia. Me gustaría saber quién le va a informar a las adolescentes de dieciséis años de que si se queda preñada puede abortar sin decírselo a los padres y también en quién se va a apoyar ante semejante circunstancia. ¿En la mamá-administración, o en su mejor amiga, con la que intercambia los vaqueros e inventa en su habitación coreografías de Beyoncé? Me gustaría saber si esos expertos conocen lo que es ser padres y las complicaciones a las que nos enfrentamos para conquistar la confianza de nuestros hijos en la difícil adolescencia. Me gustaría saber el protocolo de actuación que se llevará a cabo cuando una niña de dieciséis años acuda al centro para abortar y cómo será tratada. Me gustaría saber qué pretenden con esta propuesta de Ley, que autoriza a que se rompa la confianza entre hijos y padres. Y me gustaría saber qué se pretende de los padres el día que nuestra hija decidiera abortar en soledad. ¿La recibimos con un aplauso? ¿Le damos sopa caliente? ¿Le preguntamos si llegó a ponerle nombre? ¿O quién habría sido el padre? ¿Debemos obviar el tema, o celebrarlo con una barbacoa? ¿Trae esas instrucciones la nueva reforma de la Ley del aborto? Una cuestión más: ¿meterán en la cárcel a una madre que le discuta esa decisión a su hija adolescente? O es la ley del “no se lo digas a mamá porque no la necesitas”. Señorita Aído, me gustaría saber si mi hija ha abortado sola. Porque soy su madre.


Texto: Mariló Montero

12 comentarios:

Lourdes dijo...

Un texto muy logrado y muy bien argumentado, eh?
Joé, Tejedora, que al pronto he pensado que tenías una chiquilla adolescente tú tb... Menos mal que al llegar al final he visto la firma de "Mariló Montero", que si no...
Lo cierto es que a los 16 años, no se es mayor ni emocional ni físicamente como para decidir nada.
Pero en fin, así vamos como vamos...

Un beso, Tejedora.

Ana dijo...

Suscribo una a una tus palabras. Se puede decir más alto, pero no más claro.
Muchos besos guapa.

estela dijo...

Esta mujer, o no tiene hijos, y, si los tiene, no sabe lo que es ser una madre ni un padre.

Quizas su mentalidad no pase de los 16 años.

besos.

Ayla dijo...

Y después dicen que la educación se inicia en el hogar. Están destruyendo el diálogo y la confianza en los padres.
De todo los demás, letra a letra suscribo lo que has escrito.
Muy buena entrada, cielo.

Azuquita dijo...

Esta ley esta dando mucho que hablar.
Yo creo que como mujer tengo que tener un periodo de reflexión sobre lo que quiero o no quiero (y no hablo de 20 semanas, con mucho menos creo que ya lo sabría), pero la ley tiene tantos matices incongruentes que al final, lo que podria ser una ayuda se convierte en destrucción.
Muy buen post.
Besos felinos.

Ayla dijo...

Pues si tú andas liada, ni te cuento como tengo yo la cabeza...
Seguiré esperando ese correo, entonces, pero.. ¿sobre qué trataba?
;P

Un besito.

SeaSirens dijo...

Ha sido muy bueno, teje. me ha encantado esa manifestación de la madre, reclamando por los principios.
Un beso fuerte!!!

Gracias por acompañarme siemre!!!

Esther dijo...

Tienes toda la razón quien mejor que una madre para dar apoyo a esa hija en ese momento tan delicado, nadie más que ella la quiere, ni siquiera esa amiga con la que comparte los vaqueros, yo tampoco estoy a favor de esa ley.

besos

santiago dijo...

todo el mundo se atreve a decir lo que piensa, aunque lo que diga no tenga ni pies ni cabeza, me uno a tu reflexión y la apoyo
un abrazo

VIVIR dijo...

Me ha encantado esta entrada tuya... es el comentario de una PERSONA NORMAL... me llena de satisfacción conocerte mas y mejor... y como coincidimos... pues eso... que ya te aprecio mas y punto...

Un beso reina

Rosa Cáceres dijo...

En los Institutos, si una alumna (aunque tenga 16 años) se encuentra mal, hay que telefonear a los padres, que uno de ellos venga a recogerla y firme un documento como que la saca del Centro en horario escolar. Y si es para salir a una exposición, una excursión o, no digamos, un viaje cultural, lo mismo...pero para lo demás, la chica es mayor y dueña de hacer lo que guste o lo que su situación apurada le aconseje.
Me gustaría saber también dónde queda la responsabilidad del varón, macho, muchacho, inconsciente o similar que la dejó embarazada.

Amantes dijo...

Tienes toda la razon y asi pensamos muchos,gracias por alzar tu voz